Cuando nadie me ve en la intimidad,
donde no puedo hablar más que la verdad.
Donde no haya apariencia,
donde al descubierto queda mi corazón.

Allí soy sincero,
allí mi apariencia de piedad se va.
Allí es tu Gracia lo que cuenta,
tu Perdón lo que sustenta para estar de pie.

Y no podría dar la cara si no fuera porque estoy
revestido en la Gracia y la Justicia del Señor.
Si me vieran tal cual soy se enterarían que es Jesús,
lo que han visto reflejado en mí tan solo fue su Luz.
Y es por tu Gracia y tu Perdón,
que podemos ser llamados instrumento de tu Amor.

Y es por tu Gracia y tu Perdón,
y justicia queda lejos de tu Perfección.

Jesus Adrian Romero
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