¡Oh Dios!  Que con tantos y tantos grandes privilegios honraste la preciosa muerte del glorioso Padre San Benito concédenos que, en la hora de nuestra muerte, seamos defendidos de las acechanzas de los enemigos con la bienaventurada presencia del mismo Santo patriarca, cuya memoria veneramos.

Por Jesucristo nuestro señor. Amén.

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